Obsesiones

La obsesión se caracteriza por ser un pensamiento de tipo recurrente e incontrolable, que no se puede manipular ni evitar. La presencia de estas preocupaciones alcanza una tasa de frecuencia más alta de lo que nos gustaría, y aparece de forma intrusiva e impredecible en varios momentos del día. Esto hace que genere un alto grado de malestar en la persona que las padece, puesto que interfiere en sus tareas del día a día y en su rendimiento laboral.

Las obsesiones pueden ser simplemente pensamientos, denominándose en estos casos “pensamientos obsesivos”. O bien pueden implicar rituales conductuales y acciones concretas, a los que nos referimos como “compulsiones”. Tanto unos como otros pueden tener diversa naturaleza, aunque siempre subyace una preocupación continua y recurrente por el mismo tema. El objeto de la obsesión puede adquirir diversas formas, siendo las más comunes las que implican preocupación por el orden, la limpieza, la salud, el miedo a contagiarse o a padecer alguna enfermedad, aspectos relacionados con la comida, comprobaciones de duda, etc. El resultado es que, durante el día, se dedican más horas de las necesarias entre pensamientos y conductas, generando un alto grado de ansiedad si no se puede aliviar la duda o si no se puede realizar la conducta concreta.

Los síntomas más frecuentes afectan a la persona en diversos ámbitos de su vida. En el ámbito fisiológico puede haber tensión muscular, ansiedad, dolores de cabeza o migrañas, dificultades del sueño, etc. En el aspecto cognitivo se encuentra dificultad para gestionar las emociones asociadas a la ansiedad, dificultad para concentrarse, miedo irracional o excesivo, duda permanente hacia cosas concretas, atención focalizada en las preocupaciones, etc. Y por último, en el plano conductual se encuentran las comprobaciones y conductas que se llevan a cabo con objeto de sentir alivio, como lavarse las manos, rituales de contar números o de verificación, etc.

La persona puede intentar luchar contra el pensamiento y tener la intención de desprenderse de él. Sin embargo, la imposibilidad de controlar los pensamientos hace que la magnitud de estos sea más fuerte y, por lo tanto, se les dote de mayor importancia. Al mismo tiempo, existen ciertos factores de personalidad que pueden incidir en la manifestación de obsesiones y compulsiones, como son la alta necesidad de control y la rigidez.

En el Centro de Psicología Las Rozas le ayudamos a aliviar el sufrimiento que suponen las obsesiones y a conseguir una mayor sensación de paz y bienestar en su vida.  Le enseñamos a superar las obsesiones recuperando la libertad.

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